Las ciudades no solo van a ser importantes desde el punto de vista cuantitativo, sino que desempeñan un papel de liderazgo creciente como nodos que articulan y organizan la economía mundial. Hoy día, en la economía mundial no compiten los países, compiten en mayor medida las ciudades y las regiones ya que son los territorios con más capacidad para aportar ventaja competitiva a las empresas y calidad de vida a las personas que en ellos se ubican.

La progresiva disolución de las trabas al comercio internacional, la mayor facilidad de acceso a la información, la mejora de los sistemas de transporte y comunicación inciden con fuerza en un fenómeno clave para el futuro de las ciudades: están expuestas de forma muy abierta a la competencia internacional.

El mercado es un magnífico instrumento para regular la economía y para estimular la creatividad y productividad de las empresas, sin embargo no es un mecanismo eficiente de organización de la ciudad. Dejar la organización física de la ciudad a los meros impulsos del mercado no genera resultados satisfactorios a medio y largo plazo. Hoy día, las ciudades que tienen más capacidad para definir un futuro inteligente son aquellas que tienen visión, liderazgo creativo, una sociedad civil madura y fórmulas eficientes de colaboración interinstitucional.